viernes, 14 de noviembre de 2014

MATERIA: un recorrido empresarial para comunicar la ciencia



La web de noticias Materia fue una publicación digital que nació de un fracaso editorial, a partir del cierre de la cabecera Público. Se empezó editando bajo el dominio esmateria.com y la pusieron en marcha, en julio de 2012, los periodistas de la sección de ciencia del clausurado diario en papel. Estaba formada por un pequeño grupo de siete personas, más dos colaboradores, y un consejo editorial de cinco expertos que probablemente participaban altruistamente o como socios del proyecto, pero sin formar parte de la nómina. Los redactores trabajaron antes en medios como El País, El Mundo, ABC, La Voz de Galicia, la Agencia EFE o Informativos Telecinco. La directora del proyecto era la periodista Patricia Fernández de Lis, que llegó a Público desde El País.

La publicación consistía en una página de noticias sobre ciencia, medio ambiente, salud y tecnología. Estaba dirigida al público interesado en ciencia, que busca información actual en Internet y en castellano, pero, tal vez ya tenía la mirada puesta en otros medios. Su filosofía fue permitir la reproducción de sus contenidos, “favorecía y proponía la republicación de sus noticias de forma gratuita por cualquier medio de España, América Latina y EEUU bajo una licencia Creative Commons”.

Materia nació digital pero con la experiencia de su equipo, que provenía de la prensa impresa. Fue un medio que nació en plena crisis y por tanto, su modelo de negocio debería estar adaptado a las características del momento. Económicamente se basaban en un sistema de patrocinios selectivos que, según su propia web, “empezó contando con 500 socios”, y aprovechando toda la potencialidad de las redes sociales, por ejemplo los más de 26.000 seguidores en Twitter que el diario Público consiguió con su canal de ciencia y tecnología. El valor de las personas como principal valor organizativo, estaba expresado claramente en su página web, como manifiesto.

Materia empezó como un proyecto humilde y austero, no solo por necesidad sino por convicción; con periodistas profesionales que son multimedia y multitarea, dentro de una enorme especialización como es el periodismo científico. Esta es quizá una de las claves para los nuevos negocios, la segmentación y la especialización elaborada con múltiples formatos, es decir, ofrecer la información especializada mediante variadas fórmulas: como la escritura que aproveche el hipertexto, la voz que permita el acceso a colecciones no sincrónicas mediante podcast o los formatos audiovisuales.

Materia actualmente aparece integrada en El País, http://elpais.com/elpais/ciencia.html y se ha convertido en su sección de ciencia. El proyecto de Patricia Fernández ha sabido detectar bien el nicho específico creado por la carencia de El País, y gestionar bien el impulso heredado de su “incubadora” que fue el diario Público.  

sábado, 3 de mayo de 2014

El dinero no tiene ideología

Libertad de expresión y pluralismo informativo son términos que parecen contravenir la tendencia actual de las empresas informativas, que se agrupan en entramados mercantiles dando cabida a accionistas de campos ajenos al periodismo pero siempre con necesidades de hacer negocio, de proyectar su imagen o de influir para conseguir objetivos estratégicos.
Casi todos los grandes grupos mediáticos poseen, además, empresas de publicidad y productoras de medios; lo que se observa es una especie de autonomía productiva capaz de cubrir casi todas sus necesidades comunicativas. Si disponen de los recursos financieros, poseen capacidad de producción y son dueños de ventanas de comunicación como diarios, revistas y emisoras de radio y de TV, es fácil deducir que pondrán todo este potencial al servicio de sus empresas más alejadas del periodismo, como las que actúan en los mercados de la energía, de las armas o de la alimentación, por poner algunos ejemplos.  Entre las seis grandes corporaciones que controlan en el mundo todos los ámbitos de la comunicación, ni siquiera existe una rivalidad directa, sino que colaboran entre ellas para compartir recursos productivos y rentabilizar sus proyectos empresariales. 
La balanza EEUU-Europa en los grandes grupos sigue un patrón de alianzas que deja del lado americano a cinco de esos seis conglomerados, y como propiamente europeo solo al grupo alemán Bertelsmann (Recoletos y Planeta). Sin embargo, el origen de otros dos grupos fue también europeo y en su camino de fusiones han pasado a depender, de forma mayoritaria, por empresas norteamericanas. Es decir, que EEUU ha capitalizado los grandes conglomerados mundiales mientras que en Europa funcionan grupos de menor tamaño, aunque estructuralmente similares, donde el objetivo principal es el sostenimiento y la rentabilidad económica, como asegura Reig, “el dinero no tiene ideología”.

miércoles, 23 de abril de 2014

GoPro: tecnología y nueva narrativa para contar historias

Hace diez años se comercializó una diminuta cámara de vídeo a la que sus desarrolladores llamaron GoPro. Fue diseñada para acompañar al usuario en su actividad, desde una aventura extrema, hasta lo más convencional de su día a día. Ahora se les llama cámaras de acción porque su potencial reside en la capacidad de captar el movimiento, como una extensión del cuerpo del operador, pero aportando un nuevo punto de vista que va más allá del plano subjetivo, un recurso tradicional del lenguaje audiovisual.

Los rasgos principales de la cámara son: un tamaño muy reducido, un peso en torno a los 70 gramos, calidad de imagen en el rango del 4K, y un objetivo ultra gran angular que abarca los 170 grados de ángulo de visión. Este novedoso cóctel de características ha simplificado la obtención de espectaculares planos subjetivos, en los que aparece el propio protagonista, y provoca en el espectador una integración absoluta en la historia. La gran profundidad de campo, consecuencia de una distancia focal muy corta, y la consiguiente nitidez en todos los elementos que intervienen en el encuadre, envuelven definitivamente al observador en un gran plano general repleto de detalles y de movimiento.   

Los usuarios de esta tecnología están dando lugar a la generación de un nuevo ciudadano-realizador, apasionado por contar en primera persona sus experiencias personales; se trata de una comunidad internacional que, de manera informal, produce miles de vídeos diarios que se exhiben gratuitamente en YouTube. La plataforma de hospedaje se ha convertido en su ventana principal de proyección y en un aliado imprescindible que retroalimenta el éxito de las GoPro gracias a un público prosumidor de contenidos, seducido por la estética de un nuevo tipo de relato y atrapado por la novedad de un poderoso, pero también asequible, recurso tecnológico.   

GoPro y YouTube son dos iniciativas empresariales que se han dado cita en ese lugar común que se llama Internet. Durante una década, ambas tecnologías han provocado una situación nueva en el panorama de la narración audiovisual. Aunque se trata de dos casos de éxito de la industria audiovisual dignos de tener en cuenta, su importancia trasciende a los beneficios económicos por el importante dinamismo que han inyectado en la producción de contenidos. Según la experta Vanessa Hand, en YouTube se publican tres vídeos por minuto grabados con una cámara GoPro, y eso a pesar del creciente uso de dispositivos móviles para tomar fotos y vídeos. Estas cifras son de vértigo para un recurso tan especializado con una cámara específica de vídeo; y establecen cierto paralelismo con el impacto que produjo, en 1884, el invento de la película fotográfica en rollo de George Eastman, que derivó en la legendaria Kodak, la primera cámara de fotos compacta con capacidad para cien fotografías. Si Kodak y la película en rollo popularizaron la fotografía, GoPro ha democratizado el llamado vídeo de acción.

Las comunidades de usuarios, que a veces se autodenominan goprosers, se comunican a través de foros realmente prolíficos en contenido. En esos espacios virtuales comparten experiencias, intercambian técnicas y bricolean multitud de accesorios para optimizar las prestaciones originales. Un buen ejemplo es el foro de Kpsport, el importador oficial de los productos GoPro para España, que cuenta con 9.008 miembros, 3.965 temas de discusión abiertos y 33.199 mensajes compartidos: si alguien tiene alguna duda técnica, probablemente ya haya sido debatida y resuelta allí.

viernes, 18 de abril de 2014

Pensando la sobreinformación

La sociedad actual es la mayor productora de información de toda la historia de la humanidad. Crovi y Lozano afirman que el volumen de información se multiplica cada diez o quince años y que esa explosión informativa provoca entre los ciudadanos una permanente sensación de incertidumbre, entendiendo como tal, una circunstancia donde abundan las dudas, la indeterminación y la inseguridad. En este contexto, el término sobreinformado ya se maneja con sentido peyorativo, y autores como el profesor Pablo Mendelevich no dudan en usarlo como sinónimo de mal informado. De la misma forma, Wiesel, premio Nobel de la Paz en 1986, afirma la convergencia de sentido entre ambos términos. También Umberto Eco se ha pronunciado sobre el tema en la misma línea cuando se pregunta ¿qué diferencia hay entre un periódico que diga todo lo que uno no puede leer y un periódico que no diga nada?
La literatura autorizada es concordante con la sentencia de Wiesel, a la que se suma la reflexión de J.L. Borges cuando escribe que “pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer y abstraerse en un mundo abarrotado de detalles.
Para el profesor Franganillo, la censura en democracia funciona por asfixia. Para él, una forma de vetar contenidos es sobrecargarlos de información y así diluir la capacidad de encontrar lo que buscamos. Es una opinión razonable pero solo es eso, una opinión con forma de hipérbole cuyo objetivo final es remover las actitudes pasivas de los lectores. En cualquier caso, hablaríamos de una censura no intencional, que se produce de forma espontánea y casi inevitable por las complejas características del crecimiento sin precedentes de la información en el momento actual. El mismo autor ofrece la clave para moderar ese efecto censura por sobrecarga informativa cuando sugiere que la gestión de la información debe formar parte importante de nuestra vida.   

sábado, 12 de abril de 2014

La Rouen de Monet: ingeniero del lienzo y obrero de la luz

La catedral de Rouen es el fruto de un trabajo metódico con el que Monet expresa una forma de ser, la de un trabajador incansable del arte, al servicio de un ideal: atrapar en sus telas las cualidades efímeras de la luz y el aire para mostrárselas al mundo.
Casi veinte años antes, vivía con pocos recursos mientras su obra Impresión, sol naciente, le daba nombre al movimiento en el que se integrarían los pintores que redireccionaron la historia del arte. Pero cuando realiza esta obra ya nadie cuestiona ni su técnica ni sus pinturas. La crítica ha entendido su nuevo mensaje y se rinde ante su capacidad creadora. El público valora y compra sus cuadros. Y Monet, desde esta situación de estabilidad, no relaja su pincel sino que trabaja rápido y sin descanso, lo hace con varios lienzos a la vez, durante todo el día y durante dos años; obsesionado con ponerle forma y color al paso del tiempo.  

Vivió en un momento de importantes transformaciones sociales y fue coherente con su época, prefirió buscar su propio lenguaje y se alejó de la pintura que reflejaba la realidad para sumergirse en otra en la que experimenta con el color y pinta las sensaciones que percibe. En esta obra inicia un viaje al encuentro con la luz. En el mismo momento la fotografía ha evolucionado hasta comercializar la película en rollo. Las placas de vidrio dejan paso a los fotogramas continuos y Monet con su catedral parece acuciado por esa misma necesidad de secuenciar los instantes. Aplica pinceladas discontinuas, rebosantes de pintura sin mezclar, para ir creando una sucesión de tonalidades que se forman en la retina del espectador. Tiene que trabajar rápido porque la luz cambia rápido y cada cambio significativo le obliga a cambiar de lienzo. Su técnica le impuso una disciplina probablemente no imaginada pero que cumplió como una orden suprema. Esa disciplina y agilidad le obligaron a afinar la precisión hasta tal punto que el escritor Georges Clemenceau escribió, refiriéndose a la Catedral de Rouen, que “Monet hace que hasta las piedras hablen”.

Algunos expertos han descifrado el método de trabajo para esta obra, imaginando las cadencias para el cambio de lienzo y los retoques posteriores en el estudio. Esta inquietud por entender el proceso, más allá del resultado y de la técnica, se explica por lo trasgresor del procedimiento. A Monet no le sirve la observación y la retención, pese a poseer una formidable memoria fotográfica; él necesita estar al aire libre durante todo el proceso, desea formar parte de la atmósfera que pretende trasladar a su cuadro. De esta forma se desliza, como lo hace su pincel, entre los amarillos y los azules que la luz del sol vierte sobre la fachada de la catedral. Cuando las paredes son doradas, las sombras son azules, así traslada hasta el observador el calor o el frescor del edifico y sus oquedades. La catedral de Rouen es un diálogo entre estos dos colores. Pero es un diálogo frenético para que ocupen cada uno su lugar en el cuadro, su arte no es el arte del sosiego sino el de la percepción y la precisión. Parafraseando a Celaya, Monet dejó constancia en este cuadro de lo que era, un ingeniero del lienzo y un obrero. Alguien capaz de romper con el arte para crear otro nuevo, sin descanso y sin tregua. Y como quiso ser fiel a su idea, hasta las últimas consecuencias, necesitó treinta y una telas y dos años para atrapar la luz que se le escapaba por las juntas de las piedras de la catedral de Rouen. 

viernes, 28 de febrero de 2014

La Vanguardia en un febrero de hace 78 años

El artículo de Gaziel en La Vanguardia del día 21 de febrero de 1936 es un soberbio editorial que contiene los ingredientes que hacen del periodismo de empresa esa atalaya privilegiada para observar la realidad social a suficiente distancia de la política y con la proximidad necesaria al pálpito cotidiano del país. Autores como Boudet han relacionado los múltiples y graves disturbios generados tras la victoria del Frente Popular con la rebelión militar del 18 de julio, aunque también afirman, como lo hacen Seaone y Saiz, que el clima de conflictos no justificó el alzamiento militar que condujo a España a la guerra civil.
Pero en ese contexto de violencia antirreligiosa, huelgas, ocupación de tierras, asesinatos y con una coalición de izquierdas (apenas cohesionada) en el poder, La Vanguardia hizo un llamamiento al sentido común y una denuncia de la ineptitud de políticos inexpertos situados en los órganos de decisión. Aún fue más allá, y su director dejó escrito en el editorial, dos días después de que se formase el nuevo gobierno de la República, lo que probablemente será la afirmación (o recomendación) más sensata que se dijo en aquellas fechas: “...derechas e izquierdas, en el fondo, son fuerzas de una importancia casi equivalente (...) que habrían acabado por convivir sin perder nada de sus fecundos antagonismos, completándose en una obra común”.
La de Gaziel fue una pieza visionaria que apuntó la insensatez que supondría cualquier maniobra política fuera de la legalidad; seguramente su olfato de periodista ya le indicaba lo que su corazón no quería que ocurriese. Y esa forma de escribir (y de sentir lo que se escribe) nos conduce a una jugosa reflexión profesional sobre la aceptación de esas formas de periodismo. La Vanguardia era “el diario preferido para leerlo y para anunciarse” según afirman Seaone y Saiz, y su éxito de audiencia traspasaba los límites geográficos de Cataluña. Es decir, que su postura moderada y equilibrada encajaba con el sentir de una mayoría de personas, y sin embargo, el desenlace de la situación fue justo el contrario por el que Agustín Calvet clamaba desde su observatorio de la sociedad. La reflexión que podemos trasladar a nuestros días es si el periodista hace a la opinión pública o es la opinión pública, analizada por el periodista, la que éste refleja en su trabajo. Porque ahí tenemos la dura realidad, tras la victoria de Azaña y la editorial de Gaziel, se quemaron ciento setenta iglesias en cuatro meses, fue asesinado el antiguo ministro Calvo Sotelo, y una parte del ejército se rebeló contra la otra parte y contra sus propios ciudadanos. 
Ya en plena guerra civil, Gaziel debió exiliarse para salvar su vida. Un republicano huyendo de la República y asediado por el avance del ejército sublevado. Es el precio que tuvo que pagar por ser un “espíritu de moderación y pragmatismo”; a efectos prácticos eso significa que fue mucho más inteligente que los políticos del momento y que todas las organizaciones populares juntas, de uno y otro signo político. Llanas atribuye su inquebrantable voluntad por el trabajo bien hecho al “calado de su formación intelectual”. Pero tuvo que pagar por ello, por tener formación, por ser inteligente, y por ser periodista, hasta las últimas consecuencias.

sábado, 15 de febrero de 2014

Doctrina Parot, la hora de los expertos

En la intensa polémica surgida tras la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que ha dado la razón a la terrorista Del Río Prada, todos tienen parte de razón. La resolución judicial del 21 de octubre de 2013 es solo el último peldaño de una encrucijada legal que ha provocado un terremoto político y social. En esta maraña de interpretaciones, la palabra ambigüedad se convierte en el eje vertebrador del conflicto. En la argumentación de la Gran Sala se llegó a la conclusión de que las disposiciones del Código Penal de 1973 aplicables a la redención de pena y tiempo máximo de condena “eran un tanto ambiguas”. Los abogados de la terrorista también argumentaron este extremo y en sus tesis dejaron constancia de que en el momento de la comisión de los hechos imputados, el ordenamiento jurídico español “no estaba formulado con la precisión suficiente”. Por si esto fuese poco, incluso las tesis del Gobierno de España, que se expresan en términos de “con toda claridad” para referirse al CP de 1973, más adelante reconocen que “en ausencia del principio establecido sobre la cuestión (…) el Tribunal Supremo no habría fijado jurisprudencia en la materia más que a partir de la sentencia 197/2006”; es decir, desde el momento en que se adopta la doctrina Parot.
En un contexto jurídico tan complejo, donde las ambigüedades conviven con la razón, no deben intervenir ni la política ni los movimientos sociales. Aunque todas las manifestaciones son humanamente comprensibles, esta es la hora de los expertos.